Adamuz: una responsabilidad incuestionable

Publicado el 27/01/2026

Adamuz: una responsabilidad incuestionable
Llevamos tantos años soportando a esta clase de políticos ineptos, incapaces por definición, que cuando pasa algo serio, como ha ocurrido con el descarrilamiento de Adamuz y sus terribles consecuencias, ya no somos capaces de ser realmente críticos. Es increíble, pero hay gente que afirma, sin pestañear, que Óscar Puente está danto la cara y que lo está haciendo todo muy bien.
Pero vamos a ver, “catetoidales” de la España cañí. ¿Cómo que lo está haciendo muy bien? Este señor se tenía que haber largado a su casa al segundo día, máximo el tercero. No porque esté mintiendo y trate de dar datos falsos para salvarse de la quema, no. Tendría que haberse ido porque el buen estado de las vías es su responsabilidad directa. Porque todo el mundo estaba avisando desde hace años que los trenes no estaban funcionando bien, que la gente se quedaba tirada en medio de la vía o en pleno verano encerrados a 40ºC dentro de ellos y sin electricidad. Porque ya había habido descarrilamientos y porque el ministro decía que iban a circular a 350 km/h y en estos momentos los hay que van a 120 y otros a 220 km/h (Madrid-Barcelona a fecha de hoy y a estas horas), nada que ver con lo que afirmaba.
¿Cómo que ha sido un accidente? Pero hombre, un accidente es que un rayo caiga en la vía y la parta justo antes de que el tren pase. Eso sí, eso es un accidente imposible de prever. Lo del deterioro de la vía es otra cosa, es abandono, dejación de funciones, indiferencia…, lo que quieran, pero no un accidente. Sin defender a Mazón, lo de la Dana de Valencia fue un accidente, previsible por falta de limpieza en los barrancos, pero una catástrofe provocada por la cantidad de lluvia caída muy difícilmente previsible. Lo del tren, eso es una imprudencia temeraria —como mínimo— por parte de Adif y, por consiguiente, su máximo responsable, el Ministro del ramo.
Vamos a dejar las cosas claras. Yo, ustedes, cualquier usuario del tren, no tienen que sufrir ningún accidente de ninguna clase por culpa de material en mal estado. Porque en este país se pagan impuestos para “parar un tren” —permítanme la frase hecha—. Nosotros, los paganini, los que pagamos impuestos y además el billete de tren, merecemos llegar a nuestros destinos sanos y salvos y no morir con el cuerpo hecho pedazos en un vagón o esparcido por una vía. Pues claro que tiene responsabilidad el Ministro, claro que sí. Por eso es político, no para dar contratos a dedo a sus amigos y colocar a “pinlunlis mindundis” en empresas públicas, como parece que han hecho algunos socialistas del presente y/o pasado gobierno. Para eso están, para gestionar correctamente nuestro dinero y si algo sale mal, asumir las responsabilidades que desde luego tienen, tanto políticas como penales o civiles si aplica.
Sin embargo, algunos ciudadanos patrios, parece que piensan que el hecho de que haya muertos en una vía no es suficiente como para dimitir o ser cesado —más lo segundo que lo primero, pues al incompetente se le hecha, no se espera a que se vaya—. ¿Lo dirán porque son tripas agradecidas? O, ¿serán adoctrinados? Seres lobotomizados sobre los que ya he hablado en algunos artículos y sobre los que no merece incidir de nuevo. O, por el contrario, ¿serán simplemente tontos? Ese tipo de personas que, por mucho que hagan en su partido, todo vale. Son como los aficionados de un equipo de fútbol, gente que, en fin…, no quiero que me cierren el blog.
En definitiva. Pues claro que tiene culpa y claro que tiene responsabilidad. Los que no la tienen son los viajeros de esos trenes. Ellos sí que no tienen la culpa de haber sufrido ese accidente ni de tener un gobierno que lo está arruinando todo por ser incapaces de gestionar ni las cosas más elementales, cosas que han funcionado toda la vida y que ahora se derrumban ante nuestros ojos. ¿Han visto ustedes nuestras carreteras? Hace 10 años eran la envidia de toda Europa, dónde habrá quedado aquello.
¿Acaso alguien pensaba de verdad que poner de asesor de Renfe al tal Koldo, cuyo único mérito era ser portero de puticlub (según informa La Razón), no tendría consecuencias? O que poner a Ábalos de Ministro, del que ya se conocían sus tejemanejes en Valencia —nacido en Torrente, Valencia. Échale… guindas al pavo—, ¿no pasaría factura a los ciudadanos y a los servicios públicos?
En realidad, la pregunta más pertinente es: ¿Este gobierno ha hecho algo bien? La respuesta es claramente: No. Su única función debería ser gestionar el dinero que nos confiscan —porque en este país no se recauda, se confisca— y utilizarlo en mantener los servicios públicos dignamente. Sin embargo, se dedican a repartirlo alegremente entre sus allegados, empresas afines y gente del partido cuyo único mérito es tener el carnet del partido socialista o haber ejercido tres meses de maestro —Ábalos—, o, como el propio presidente del Gobierno, que no parece haber trabajado fuera de la administración jamás. Es decir, que no ha cotizado y generado ingresos netos al sistema en su vida.
Concluyo. Naturalmente que existe responsabilidad, y mucha. Imaginen ustedes, que un médico/enfermero les tiene que coser una herida y lo hace con una aguja oxidada. Como consecuencia de ello, contraen el tétanos. ¿La culpa de quién sería? ¿De la aguja? No, evidentemente, no. La responsabilidad sería siempre del facultativo que nos ha atendido. La razón es simple: antes de empezar a trabajar con la herida, deberá revisar si el material que emplea es el óptimo y está en condiciones para usarse con un ser humano.
Autor: Luis Molina Aguirre
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Luis Molina Aguirre
Luis Molina Aguirre

Luis Molina (Madrid, 1974) es escritor y analista de software. Fue militar y escolta privado. Es autor de novelas, relatos y poesía, aborda la intriga, el terror, la fantasía y la historia con un estilo ágil y propio mezclando misterio, emoción y reflexión.
Luis es socio fundador de "Una mirada liberal"

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